Como se ha venido diciendo a lo largo del texto, el atractivo que inicialmente pudo tener el olivo en Andalucía y Sevilla frente a otros cultivos fue su carácter multifuncional, y así se han descrito sus usos como proveedor de alimento humano con la aceituna y el aceite, fuente de alimento animal gracias al ramón, o fuente de material vegetal para la propagación de variedades. Además el olivar contribuía a satisfacer otras necesidades de la economía familiar y favorecía los procesos ecológicos en el entorno.
Sus diferentes usos y funciones hacían de él un cultivo polivalente y estratégico para el sistema socioeconómico tradicional, pero además constituía una fuente de símbolos que inspiraban la cultura local y la identidad de los pueblos. El hecho de que muchas rotondas, que representan valores tan opuestos a un agroecosistema tradicional de olivar –al ser una infraestructura urbana para gestionar el tráfico hecha de cemento–, estén muy pobladas por olivos y representaciones en torno al olivar, da cuenta de ello. No solo el olivar ha inspirado a arquitectos y urbanistas, sino también a alcaldes y pueblos enteros, a comarcas, a pintores y poetas, a músicos y cantaores. Además, el olivar ha sido fuente de materiales de construcción y de artesanía, de recursos para la medicina tradicional y la veterinaria, y se usa como combustible y fuente de calor –tanto en la industria como en el hogar–. El verdeo concentra gran parte de su significatividad por las dimensiones que alcanza –su transversalidad en lo social–, pero no podemos olvidar estas otras manifestaciones socioculturales en torno al olivar de aceituna de mesa.
Las costumbres y la identidad de los pueblos
El conocimiento popular de nuestra región está plagado de referencias que van y vienen del olivo hacia la gente, y de la gente al olivo. Hemos visto que diferentes partes del olivo son utilizadas para designar cosas de lo cotidiano, y diferentes partes de lo cotidiano son utilizadas para designar partes del olivo. Se han descrito realidades y conceptos como el macaco, el patio, la zapatería, los garrotes, el azofairón, el esquimo, el chanca, la falda, el pimpollo, el reó, la metía, la almorzá, la limpia, el mocho, el marojo, el esvarillo, la vareta, las tareras, entre otras muchas. Otros que también han aparecido en las entrevistas pero de modo anecdótico o vinculadas al olivo de aceite, son los cantaucos –olivos de mala calidad–, el quesillo –el espacio circular de la tierra que cubre el suelo del olivo– o el cagarrache –que es un trabajador de la almazara dependiente del maestro cocedero–. Las tortoleras son las raíces delgadas de los olivos que algunos pájaros utilizan para sus nidos, una solera es el espacio sin arar en torno al árbol. La trama es el florecimiento de los olivos o a la primera fase de formación de la aceituna, cuando el esquimo es la flor, y realizar la poda de guía o formación se llama barajar o mandar el olivo. Los cauchines son canales por donde va el agua en los molinos de aceite y una panilla es la medida del aceite que representa la cuarta parte de una libra.
Fiestas y ferias locales
Un hecho social relevante como expresión de las costumbres y las identidades de los pueblos son las fiestas y rituales que se celebran, y que en algunas localidades de Sevilla tienen como centro al olivar y la aceituna de mesa. Esto reafirma la importancia social y simbólica del olivo en estos pueblos. Es fácil observar su presencia en fiestas religiosas como el Domingo de Ramos, donde se bendicen varas de olivo –rememorando el recibimiento que los judíos dieron a Jesús de Nazaret cuando entró en Jerusalén montado en una burra, tal y como se describe en la Biblia–, o colocarlas en el dintel de la puerta o en las ventanas. El olivo en estos casos representa la prosperidad, al ser el principal cultivo y fuente de beneficios económicos; era un bien preciado que se ofrecía a alguien en señal de respeto. Además, para muchos, como ocurre en el pueblo del Viso del Alcor, tener una rama de olivo en la casa trae suerte, al igual que llevarlas a los trigales y cultivos de garbanzos, para proteger la cosecha.
No solo partes del olivo, sino la aceituna en sí, es protagonista de las fiestas de los pueblos. Como ocurre en Arahal, o Pilas, son fiestas que han ido cambiando a lo largo del tiempo, y lo que empieza siendo una feria local termina convirtiéndose en una feria con repercusión nacional a la que asisten multitud de personas interesadas en la tradición de los pueblos aceituneros. La aceituna se ha constituido de este modo como elemento identitario para sus habitantes.
En el caso de Arahal, en el año 1967, tuvo lugar la primera feria de la aceituna de mesa, la Fiesta del Verdeo. Según nos cuentan los entrevistados, la feria del verdeo tiene su origen en una antigua Feria de Arahal, la fiesta de la Magdalena, que no tuvo continuidad tras la Guerra Civil española. Ésta feria fue sustituida, en el año 1942, por la llamada Feria de ganados y Fiestas de Arahal, celebrada del cuatro al seis de septiembre. Posteriormente se fundó la la Feria del Verdeo para reivindicar la importancia de la aceituna de mesa de sus campos y constatar el gran esfuerzo de los verdeaores al cuidado de este fruto. Se celebra actualmente la primera semana del mes de septiembre y ha sido declarada de interés turístico en Andalucía. Tiene como principal protagonista a la aceituna, a través del premio denominado aceituna de oro, obsequio que se da a diferentes personas según su trayectoria y méritos relacionados con el olivar de aceituna de mesa.
La celebración de esta fiesta está rodeada de manifestaciones artísticas diversas en torno al olivar, como poesía, literatura y pintura. Se corona también a la llamada Reina del Verdeo y se da un pregón público con reflexiones sobre el olivar y su gente. La Fiesta del verdeo en Arahal ha terminado involucrando a otros pueblos olivareros cercanos como Carmona, Utrera, Morón o Pilas, que participan también en su organización.
Algunas fotos recuperadas muestran la anécdota de cómo en los orígenes de la fiesta había mujeres que repartían gratuitamente aceitunas manzanillas y gordales a los viajeros a su paso por la antigua carretera nacional entre Sevilla y Málaga, en un ejercicio de difusión y promoción de su fiesta local.
Jóvenes de Arahal repartiendo aceituna de mesa a los conductores que pasaban por el pueblo.
En otros pueblos de Sevilla como Umbrete, en el Aljarafe, también se celebran fiestas en torno a la aceituna, durante el mes de febrero. Es la llamada Feria del Mosto y la Aceituna de Mesa, y durante ella se ofrecen degustaciones de aceituna sevillana de mesa y se realizan exposiciones donde tradición, calidad e historia van de la mano. En el pueblo vecino de Pilas también se celebra la Feria Internacional de la Aceituna de Mesa. En ella, numerosas empresas relacionadas con el mundo del olivar y la aceituna exponen sus productos para la promoción y la mejora de los canales de comercio.
En otro pueblo del Aljarafe sevillano se realiza la tradicional Romería del Verdeo, en el municipio de Olivares. La romería discurre por las afueras del municipio, pero muy cerca de su casco urbano, junto a dos lugares simbólicos en el pueblo: la Torre de San Antonio y el Abrevadero de la Coriana, una singular fuente de la que mana agua potable. Esta festividad se celebra en septiembre, época del verdeo. Se trata de una romería muy singular ya que en vez de estar dedicada a una virgen, santo o patrón, como suele ser habitual, lo está a la aceituna, central en la economía local. Según las fuentes surge de forma espontánea gracias a un grupo de jóvenes que comenzaron a celebrar el inicio de la recogida de la aceituna en 1999 y, desde entonces, se ha venido celebrando de forma ininterrumpida. Con los años la Romería del Verdeo ha ido aumentando en participación y ahora se desarrolla en una finca de nueve hectáreas y de propiedad municipal, ubicada junto a la carretera Olivares-Gerena. Aunque en las primeras ediciones fueron los jóvenes los que se encargaron de organizar esta peregrinación, poco después ha pasado a ser responsabilidad del propio Ayuntamiento de Olivares. La Romería del Verdeo es una peregrinación laica que suele comenzar con el salir del sol y dura hasta su caída en el horizonte.
En torno a lo que representa el olivar también se organizan en Sevilla eventos deportivos. Entre los pueblos de Morón de la Frontera y Arahal, por ejemplo, se celebra en abril la media maratón La Cal y el Olivo. Es una carrera que va de un pueblo a otro, desde hace ya 25 años. Esta actividad se remonta al otoño de 1983, cuando el Club Deportivo Arunci de Morón y el Comité Local de Deportes de Arahal, organizaron una prueba de atletismo de media distancia entre los dos pueblos que se celebró en abril de 1984. Bajo la denominación de La Cal y el Olivo se simboliza a Morón como lugar donde nace la cal y de otro, a Arahal como tierra de olivos. Desde entonces hasta nuestros días se ha venido celebrando esta carrera, que reúne a corredores de las dos localidades, y de muchas otras regiones de nuestro país, e incluso de otras nacionalidades cercanas como portugueses. De igual manera en la ciudad de Dos Hermanas se celebra una carrera popular anual en honor a la tradición aceitunera de la localidad. Es llamada la media maratón Tierra y Olivo, que se organiza en el mes de noviembre y que se viene celebrando desde 1998.
En torno a lo que representa el olivar se celebran aún hoy día ferias, romerias y eventos deportivos.
Las ferias y fiestas como estas articulan las identidades locales y hacen que afloren a través de los elementos del paisaje, las artesanías, los recursos locales y la gastronomía popular, creando formas de acción colectivas que, además de esta dimensión expresiva, tienen una dimensión económica importante, contribuyendo al desarrollo (económico, ambiental y social) de los pueblos.
Literatura popular
Además de estas expresiones colectivas, el olivo y la aceituna en Sevilla están también presenten en la literatura popular en forma de cantes, coplas, refranes y poemas. Son también expresiones que, aunque protagonizadas por individuos, reflejan un sentir compartido. Existe una densa bibliografía que recoge esta literatura en torno al olivar y que escapan al objetivo de estudio en este trabajo. Lo interesante es observar cómo a través de estas referencias al olivo y la aceituna, se habla de cómo era y es la vida, se establecen normas de convivencia, se especifican cómo han de ser las relaciones entre las personas, entre hombres u mujeres, entre adultos y jóvenes. La palabra en estas fuentes orales o escritas se convierte en vehículo para expresar la moralidad vigente y la visión del mundo. Se utiliza también, caso paradigmático del flamenco, como plataforma de contestación frente al discurso dominante y el poder, para hacer crítica social y exponer la situación de injusticia social de los trabajadores del olivar. Aun representado delante de quien recibe el juicio y la crítica, el arte crea una paréntesis simbólico que permite que esto ocurra sin alterar el orden lógico de las cosas. Rescatamos a continuación algunos ejemplos.
Al pie de una verde oliva
Se despiden dos amantes,
Al pie de una verde oliva;
Como la oliva es amarga,
Amarga es la despedida.
Los ojos de mi morena
No son chicos ni son grandes;
Son como aceitunas negras
De olivaritos gordales.Bernardo Álvarez “el de los lobitos”
Del hueso de una aceituna
tengo que hacer un navío,
del hueso de una aceituna,
para que vayan y vengan
los tristes suspiros míos.
¡ Válgame la Magdalena!Pérez de Guzmán
Andaluces de Jaén,
Aceituneros altivos,
Decidme en el alma: ¿quién,
Quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
Ni el dinero, ni el señor,
Sino la tierra callada,
El trabajo y el sudor.Miguel Hernández
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.Federico García Lorca
Y no podemos pasar por alto al gran Antonio Machado. Sus poemas andaluces discurren por un camino de olivos parejo al de la encina castellana. El poeta vio Andalucía a través de los ojos del pueblo, a través de sus canciones y de lo que se dice y se canta.
Hoy a tu sombra quiero
ver estos campos de mi Andalucía,
como a la vera ayer del Alto Duero
la hermosa tierra de encinar veía.
Olivo solitario,
lejos del olivar, junto a la fuente,
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente,
al borde del camino que blanquea,
guarde tus verdes ramas, viejo olivo,
la diosa de ojos glaucos, Atenea.Antonio Machado
Te quiero, te espero en los olivares
Aceitunitas verdes también las gordalesBulerías, José Valencia
El verdeo también ha sido protagonista de números cantes y coplas entre los agricultores del campo. Por ejemplo en Pilas se ha recogido la siguiente copla con motivo de la Feria Internacional de la Aceituna de Mesa. En ella se da cuenta de realidades que quedan en este texto descritas, como el inicio del verdeo y la relaciones que se dan en torno a las contrataciones para formar una cuadrilla de verdeo.
Las tormentas de verano
vienen bien pa la aceituna
que engordan en los olivos
y que en agosto están duras.
Antes de irse Septiembre
el verdeo habrá empezao
y andaremos los caminos
con el macaco al costao.
El capataz en la taberna
tiene a mucha gente al lao
y ya ha apuntao en la lista
a tres que le han convidao.
Otros usos
Usos medicinales
Aún manteniendo un fuerte nexo con la expresión simbólica de los valores de la gente a través de olivo y la aceituna, existen también manifestaciones materiales que son reflejo del vínculo entre el olivar la gente. Recordemos el carácter multifuncional de olivo y sus muchos usos y beneficios que ha tenido y tiene para quien lo cultiva.
Uno de los más señalados es su uso como medicina tradicional, como solución para afrontar determinados problemas de salud. Estas propiedades curativas provienen de las distintas partes del olivo, no solo de su fruto, sino de las hojas o las ramas. Bien es cierto que en las entrevistas estos usos han pasado un poco desapercibidos, quizá por la gran relevancia que el olivo y la aceituna tiene ya como recurso económico, más allá incluso de ser alimento –de humanos y de animales–, lo que ha hecho ir olvidando su carácter polivalente, ayudado por el contexto actual donde nuestra sociedad nos provee de muchas alternativas para unos y otros.
En cuanto a usos medicinales, el aceite de oliva es muy reconocido y usado, pero rescataremos algunos usos que tengan otras partes del olivo cual son objeto de esta obra. Y entre ellas, destacan las hojas, que tienen muchos usos cuando se toman en infusión. Sirven para bajar la tensión, tomando una taza de infusión en ayunas durante tres o cuatro días o mezclada con manzanilla silvestre y zajareña; alivian el dolor de caries, la diarrea, el estreñimiento, para combatir el empacho y para la intoxicación alimentaria. Las hojas, tallos y flores son incluso usados para bajar el azúcar en el tratamiento de la diabetes o para los dolores musculares, reumas y ciáticas dadas sus propiedades calmantes.
Uso combustible
El uso de la leña o la madera del olivo como combustible y fuente de calor ha sido uno de los usos más extendidos y tradicionales de esta planta. Prácticamente casi la totalidad del olivo es utilizado como combustible en chimeneas, estufas y braseros. Es común encontrar en los pueblos olivareros gente que se dedica a recoger los restos de la leña de la poda y venderla posteriormente para el uso en las casas. Para ello van a las fincas en época de poda, y con una sierra mecánica, van reduciendo la leña hasta dimensiones manejables para transportarla e introducirla en las chimeneas y braseros. El agricultor tiene así el beneficio que no tener que dedicar trabajo a limpiar el olivar de los restos de poda, y siempre se queda con un poco para uso particular. Además de la leña, los restos de procesar la aceituna también se usan como combustible, como los huesos de aceitunas que se reciclan para alimentar las calderas industriales. Los restos de la molturación de la aceituna, como el orujo, se utilizaban para braseros.
Industria y artesanía
En las zonas olivareras es fácil encontrar la madera de olivo Manzanillo y Gordal formando parte de la artesanía local. La madera más gruesa se talla para hacer cazos, cuencos, morteros, cucharas y vasos, por ejemplo. La madera más fina, como las varetas que salen de los pies del olivo, el esvarillo, se usa para fabricar cestos, cestas y la tradicional cubierta de los braseros o enjugador. Sus finas ramas son resistentes, flexibles y lisas (una vez quitada la hoja). Algunas cestas se utilizaban para lavar las aceitunas, ya que el hueco entre las aceitunas permitía liberar el agua, para preparar aceitunas prietas, o incluso para colar la ropa después de blanquearla con ceniza. Tampoco se debe olvidar su uso en ebanistería y fabricación de otros enseres de mayor tamaño como mesas y sillas.